Un exdesarrollador de Bethesda Softworks ha revelado que la franquicia The Elder Scrolls nunca recibió una entrega derivada (spin-off) desarrollada por un estudio externo —de forma similar a lo que ocurrió con Fallout: New Vegas y Obsidian Entertainment— debido a la actitud protectora de Todd Howard hacia la propiedad intelectual. Según el creativo, Howard siempre consideró que los títulos tridimensionales principales de la saga de fantasía debían permanecer bajo el control exclusivo de las oficinas centrales de Bethesda Game Studios en Maryland.

El antiguo empleado explicó que, a diferencia de la saga Fallout, cuya licencia fue adquirida posteriormente por Bethesda y permitió cierta apertura a colaboraciones externas, The Elder Scrolls constituye el núcleo identitario histórico del estudio. Esta visión derivó en un celo interno considerable que bloqueó cualquier posibilidad de ceder el universo de Tamriel a equipos ajenos para proyectos paralelos de gran escala dentro del género de rol en un solo jugador.

Asimismo, se señaló que el lanzamiento y continuo éxito comercial de The Elder Scrolls Online —desarrollado por ZeniMax Online Studios— sirvió para aliviar la presión de los aficionados que demandaban nuevos contenidos mientras el equipo principal trabajaba en otros proyectos como Starfield. De este modo, la vertiente multijugador masiva canalizó la expansión de la marca, manteniendo las entregas troncales de un solo jugador bajo el mando exclusivo de Howard a la espera del futuro The Elder Scrolls VI.