
Rockstar Games ha ofrecido nuevos detalles sobre los drásticos protocolos de seguridad implementados durante la producción de Grand Theft Auto VI, una estrategia destinada a blindar el proyecto ante una presión mediática e intentos de filtración sin precedentes en la industria del videojuego.
Según ha confirmado la desarrolladora, el estudio tuvo que hacer frente a múltiples amenazas de espionaje físico y digital a lo largo del desarrollo. Entre las situaciones reportadas destacan el uso de drones espía sobrevolando las inmediaciones de sus oficinas para intentar capturar imágenes de los monitores de trabajo, ciberataques persistentes y sofisticados intentos de chantaje dirigidos al personal y a la cúpula directiva.
Ante este escenario, Rockstar adoptó una política de tolerancia cero y extremó las medidas de control y vigilancia interna. La dirección del estudio ha vinculado directamente la aplicación de estos férreos protocolos de confidencialidad con el reciente y polémico despido de 34 empleados, argumentando la necesidad insoslayable de garantizar la integridad del código, evitar filtraciones antes del lanzamiento y proteger el trabajo de los cientos de desarrolladores involucrados en el proyecto.
