
En una entrevista concedida a Bloomberg, Axel Rydby recordó que el proyecto comenzó con mucha confianza tras el éxito de la saga Batman: Arkham. Sin embargo, con el paso de los años y los retrasos sufridos durante el desarrollo, el enfoque cambió por completo. Según explicó, las reuniones dejaron de centrarse en crear una buena experiencia para los jugadores y pasaron a priorizar aspectos relacionados con la monetización y la recuperación de la inversión. «Sentía que ya no estaba haciendo videojuegos», afirmó el desarrollador.
Rydby señaló que nunca quiso diseñar un juego que obligara a los usuarios a comprar contenido adicional para disfrutar de la experiencia. No obstante, aseguró que las decisiones ejecutivas terminaron imponiéndose a medida que aumentaba la presión por convertir Suicide Squad: Kill the Justice League en un exitoso título como servicio. Esa situación incluso le hizo cuestionarse si quería seguir trabajando en la industria del videojuego.
Tras dejar Rocksteady, Rydby se unió al también exdesarrollador Johnny Armstrong para fundar un nuevo estudio independiente. Ambos trabajan actualmente en Secret of Circadia, un RPG con mecánicas de construcción de mazos que financian mediante Kickstarter. Los desarrolladores afirman que este proyecto representa un regreso a la filosofía de crear juegos por pasión, dejando atrás las presiones comerciales que marcaron la producción de Suicide Squad.
