El exdirector de Dragon Quest IX, Jin Fujisawa, afirmó que uno de los mayores desafíos al crear un RPG no es emocionar al jugador, sino lograr sorprenderlo.

En una entrevista reciente, Fujisawa explicó que durante años pensó que la historia era lo más importante, hasta que el creador de la saga, Yuji Horii, le enseñó otra perspectiva: “no se trata de la historia, sino de la experiencia”.

Según el desarrollador, el enfoque de la franquicia siempre ha sido construir momentos que el jugador viva de forma directa. Un ejemplo claro es Dragon Quest V, donde la elección de con quién casarse genera experiencias únicas que luego se convierten en historias personales.

Fujisawa también destacó que, en el desarrollo de videojuegos, es más sencillo provocar tristeza que generar sorpresa, ya que esta última requiere romper expectativas y ofrecer algo que el jugador no anticipa.

Con el tiempo, el creativo adoptó esta filosofía en su propio trabajo: priorizar lo que el jugador siente al interactuar con el juego por encima de construir únicamente una narrativa sólida.

La reflexión refuerza una idea clave dentro del diseño de videojuegos: la experiencia interactiva puede ser más determinante que la historia para dejar una huella en el jugador.