La indignación provocada por el cese de operaciones de BioWare sigue generando ondas expansivas más allá de la propia industria del videojuego. En los últimos días, una iniciativa ciudadana impulsada a través del portal oficial de peticiones de la Cámara de los Comunes de Canadá (la petición e-7898) ha superado con creces el umbral mínimo de quinientas firmas validadas, obligando formalmente al gobierno federal a pronunciarse y emitir una respuesta oficial en un plazo máximo de 45 días.

La propuesta, respaldada públicamente por parlamentarios como el líder del NDP Avi Lewis, insta a Ottawa a proveer el capital necesario para que los exempleados del estudio puedan adquirir su independencia corporativa y recuperar sus propiedades intelectuales frente a las directrices de Electronic Arts y los fondos de inversión extranjeros. Los firmantes y colectivos defensores argumentan que la clausura del estudio fundado en Edmonton representa una pérdida irreparable para el patrimonio cultural y tecnológico de Canadá, exigiendo que el Estado intervenga para proteger el tejido creativo nacional frente a la especulación corporativa internacional.