
Bethesda comenzará una nueva etapa tras la reestructuración anunciada por Microsoft. En un mensaje dirigido a los empleados, la directora del estudio, Jill Braff, explicó que la compañía deberá «cambiar de rumbo» y centrar sus esfuerzos en «las franquicias más fuertes». La decisión llega después de la ola de despidos que afectó a la división Xbox y que también alcanzó a varios equipos de ZeniMax Media, matriz de Bethesda.
Según el comunicado, el objetivo es simplificar la organización y destinar más recursos a las propiedades intelectuales con mayor potencial, entre ellas The Elder Scrolls, Fallout, DOOM, Quake y Wolfenstein. Braff aseguró que la empresa seguirá apoyando los proyectos ya anunciados, aunque reconoció que será necesario reorganizar equipos y establecer nuevas prioridades para garantizar un crecimiento sostenible a largo plazo.
El anuncio forma parte de la mayor reestructuración en la historia de Xbox, que contempla miles de despidos y cambios en la organización de varios estudios. Aunque Bethesda insiste en que continuará desarrollando sus principales proyectos, la compañía deja claro que, de ahora en adelante, su estrategia estará enfocada en fortalecer sus sagas más exitosas y reducir riesgos apostando por las franquicias que han definido su historia.
