Siempre he disfrutado de los juegos de “Bayonetta”, desde la primera entrega para el PlayStation 3 (sistema en el que la jugué), hasta la secuela (y el cuasi-remaster del primer juego) para la Wii U, y la reedición de ambos títulos para la Nintendo Switch. Es por eso que, hace cinco años, cuando salió por primera vez la adaptación en anime de la franquicia, “Bayonetta: Bloody Fate”, me emocioné por verla. ¡Y no fui decepcionado! “Bayonetta: Bloody Fate” es un notable film animado, una de las pocas adaptaciones de un videojuego que no sufre a la hora de agarrar la historia de su fuente de inspiración, conservando ciertos elementos narrativos, y cambiando los que cree es necesario modificar.

Lo mejor de “Bayonetta: Bloody Fate” es que no copia la trama del primer juego al pie de la letra. Más bien, lo que hace es adaptarla; los guionistas y director de la película saben que los videojuegos y las películas animadas son medios totalmente distintos, por lo que no vale la pena tratar de trasladar elementos narrativos de uno a otro de manera exageradamente fiel. Después de todo, en el juego se tienen horas de horas para contar una historia, mientras que en una cinta se siente una hora y media, o máximo dos horas. No es lo mismo para nada.

“Bayonetta: Bloody Fate” nos cuenta la historia de la bruja Bayonetta (Atsuko Tanaka), quien ha despertado luego de 500 años de sueño sin recordar nada sobre su pasado. Por lo tanto, su misión, ahora, consiste en averiguar todo lo que pueda sobre su vida; su identidad y su nombre. Para hacerlo, tendrá que enfrentarse a ejércitos aparentemente ilimitados de ángeles y querubines, y terminará yendo al aislado pueblo de Vigrid, en Europa, donde confrontará un misterio relacionado a los Ojos del Mundo.

Harto fan service

El juego cuenta con todos los elementos que uno esperaría encontrar en una adaptación, luego de haber probado ambos juegos. La narrativa es, en términos generales, similar a la historia del juego, pero simplificada, acortada, y comprimida para que la película no termine siendo demasiado larga. Usa las mismas locaciones que el juego, tiene los mismos personajes y los mismos enemigos, y tiene diseños parecidos; las diferencias, más bien, están en los detalles, y en la estructura general de la historia. Pero lo importante es que el feeling es 100% “Bayonetta”.

Eso incluye, por supuesto, el fan service. La sexualidad de su protagonista —y en realidad de mucho otros personajes tanto femeninos como masculinos— es un factor muy importante en “Bayonetta”, por lo que deben imaginarse que forma gran parte de “Bayonetta: Bloody Fate”. Es más, me animaría a decir que es exagerado por momentos, tanto así que parece ser una… ¿parodia? ¡De repente es a propósito! En todo caso, la película está llena de momentos donde los personajes hacen poses absurdas mientras pelean y donde Bayonetta se soba el cuerpo mientras ataca, y varios primeros planos de los senos y entrepierna de la legendaria bruja. ¡Hasta la vemos en la ducha! ¿Es todo esto machista?

Podría considerarse así, hasta cierto punto, pero no puedo evitar sentir que Bayonetta está totalmente consciente de todo esto, como si fuese parte del chiste. En todo caso, el fan service es tan exagerado y descarado, que no debería ser tomado muy en serio. Prefiero considerarlo, más bien, como una suerte de sátira de la sexualización de los personajes de acción en animes y en videojuegos. Después de todo, no son solo las chicas las que están diseñadas con proporciones súper sexualizadas (casi como Barbies, con piernas largas y cinturas enanas); todos los hombres son altos, delgados y musculosos. Es como si “Bayonetta: Bloody Fate” estuviese poblada exclusivamente por súper modelos.

Visualmente impactante

Visualmente, “Bayonetta: Bloody Fate” es bastante impresionante. Los personajes lucen muy bien —dentro del estilo anteriormente mencionado, claro está— y los ambientes están lleno de detalles. De hecho, el diseño de cada escena y de cada locación es superlativo, haciéndole recordar a uno del juego, sin copiarlo al 100%. Lo que sí hay que admitir es que, al ser los diseños tan detallados, la película toma algunos atajos de animación para no hacerse demasiados problemas: hay bastantes planos estáticos, en donde la “cámara” se mueve, pero los personajes no.

De hecho, en varios momentos —muchos de ellos primeros planos— los personajes no hacen más que mover la boca, y los fondos se mantienen totalmente estáticos, al igual que sus cuerpos. Considerando lo detallados que son sus modelos y sus fondos, me parece un atajo razonable, una suerte de compensación. Honestamente, no me fastidió demasiado; sí, no es cinematográfico, pero para estándares de película de anime para TV o servicios de streaming, no está mal.

Acción por doquier

Las secuencias de acción son excelentes. Si recuerdan las batallas en las que Bayonetta se involucra en los juegos, en los que utiliza diferentes armas y habilidades para matar a cuanto ángel se le interpone en el camino… tendrán una idea de lo que “Bayonetta: Bloody Fate” tiene para ofrecer. De hecho, se nota que la mayor parte del presupuesto de la película se utilizó en esas escenas; es aquí donde la cámara se mueve más, donde la animación es más fluida, y donde los poderes de los personajes se hacen más evidentes. Arriesgándome a exagerar un poco, puedo decir que “Bayonetta: Bloody Fate” es uno de los mejores animes de acción que haya visto. Tomando en cuenta su fuente de inspiración, no esperaba menos.

“Bayonetta: Bloody Fate” es un anime superlativo, la producción perfecta para los fanáticos de la franquicia. La animación es de gran calidad —a pesar, o de repente precisamente porque toma algunos atajos—, el diseño de personajes y fondos es muy atractivo, el guión comprime la historia del primer juego de manera muy inteligente, y las secuencias de acción son vistosas y muy emocionantes. Realmente no hay mucho más que podría pedirle a un filme como “Bayonetta: Bloody Fate”. ¡Espero que se animen a sacar adaptaciones del segundo y tercer juego también!