Con sus bosses fantásticos y sus niveles entretenidos, Cuphead es el nuevo paradigma de como hacer acción en dos dimensiones

Como paquete y producto de una profunda pasión artística, Cuphead es uno de los juegos más admirables de la época. La idea era hacer un run and gun como Contra, pero basado en las (algo racistas) animaciones de los años 20. Ese estilo fluído y dinámico de animaciones en dos dimensiones hace que los movimientos y ataques del juego sean memorables. Los colores, la creatividad de los jefes y sus transformaciones a lo largo de la batalla son fascinantes. Para los desarrolladores indies, este juego existe como un ejemplo de lo que se puede lograr de la nada.

Cuphead

Por supuesto, eso no significa que el sistema funcione. Hay cientos de indies buenos que han quedado perdidos entre un mar de juegos. Nadie merece pasarse años de su vida esforzándose en un título solo para que este fracase. Sin embargo, Cuphead representa un logro en todo sentido de la palabra. Lo que hace de su gameplay tan fantástico es que, por más de ser difícil, pocas veces se siente injusto. Los patrones de los bosses no son tan compicados de aprender, lo más difícil es tener la capacidad de reacción para aprenderse sus diferentes jefes.

Cada uno de estos jefes evoluciona varias veces durante los enfrentamientos, forzando a que el jugador nunca se ponga cómodo. Cuando crees que lo tienes dominado, comienza una transformación. En particular, las luchas contra el Dragón, el científico y King Dice son impresionantes. El jugador también tiene la opción de elegir entre diferentes ataques. La dificultad tiene un incremento notable, pero es una rampa que permite que te acostumbres y estés cómodo con los controles.

Cuphead

Por su brillante acción y frenéticos enfrentamientos, Cuphead es uno de los mejores juegos de la década.