Matt Radford, antiguo artista de efectos visuales y desarrollo en Naughty Dog, ha compartido sus reflexiones sobre el impacto de las nuevas tecnologías en la industria de los videojuegos, comparando los grandes proyectos desarrollados de forma tradicional con monumentos arquitectónicos históricos. En una reciente entrevista en el podcast Kiwi Talkz, el creativo sugirió que producciones masivas hechas a mano como Uncharted 4, The Last of Us Part II o el próximo Intergalactic: The Heretic Prophet podrían ser recordadas en el futuro como catedrales del pasado que la industria ya no podrá replicar de la misma manera.

Radford explicó que, al igual que ocurre al admirar grandes catedrales construidas a lo largo de décadas por artesanos especializados, la pérdida o evolución de ciertos conocimientos técnicos y el cambio en los procesos de trabajo hacen imposible repetir esas obras bajo las mismas condiciones. A su juicio, el avance de la inteligencia artificial y la presión por reducir presupuestos millonarios llevarán a los jugadores del futuro a mirar atrás con asombro, valorando el esfuerzo humano que requería modelar, actuar, pintar y programar cada detalle de un videojuego sin asistencia automatizada.

El desarrollador enmarcó sus declaraciones dentro de la crisis de costes que atraviesa el sector de las producciones de alto presupuesto, donde los presupuestos de entre 300 y 600 millones de dólares resultan cada vez más difíciles de sostener. Ante este escenario, Radford considera inevitable la integración de herramientas que automaticen procesos, aunque subrayó que proyectos como Intergalactic representan uno de los últimos testimonios de una era dorada del desarrollo predominantemente artesanal.