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REVIEW

eFootball PES 2020

La magia de la física del balón

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Publicado: 13 de septiembre del 2019

El fútbol levanta pasiones, y lo hace también en el mundo de los videojuegos. PES y FIFA llevan años de lucha encarnizada, desde que uno se llamaba International Superstar Soccer y el otro nos mostraba el campo desde un punto de vista isométrico. Las cosas han cambiado durante estos años, y ha habido tiempo para el reinado de uno y otro según el momento y las generaciones. En el caso de PES, este 2019 llega con cambio de nombre, eFootball PES 2020, y con varias novedades jugables sobre la excelente base que ya disfrutamos hace doce meses. En esta primera parte del análisis nos centraremos en jugabilidad, Liga Master y licencias.

La gran apuesta de PES vuelve a ser el balón en movimiento. Hace ya tiempo que decimos que la saga de Konami brilla en todo lo que sucede entre el minuto 1 hasta que el árbitro pita el final, y este año no es menor. La base sigue siendo la misma del año pasado, y eso es evidente y lógico: ya consolidó una manera de entender el fútbol. Por lo tanto, los controles, el sistema de defensa con presión propia y de la CPU o las distintas mecánicas marca de la casa que van desde las paredes hasta los pases en profundidad, sistema de disparo y pases manuales, etc. Se mantienen inalterables. Pero entonces, ¿qué es lo que ha cambiado en esta entrega? La conducción de balón y los movimientos sin él.

Cuando uno echa los primeros partidos con PES 2020, siente una familiaridad inevitable. El ritmo de partido sigue siendo el adecuado, lo suficientemente pausado para no estar en un correcalles y con el ritmo justo para que todo fluya de manera natural. Y a medida que uno va probando nuevas mecánicas y anotando nuevos matices, se da cuenta del avance jugable que supone esta entrega.

Por un lado tenemos el nuevo sistema de conducción y regate con el balón pegado al pie. Con el stick derecho podremos hacer pequeñas fintas hacia un lado para, con el stick izquierdo, salir hacia otro costado. El clásico 1-2 de Iniesta, la croqueta de Laudrup y esos regates en una baldosa que hemos visto a jugadores como Benzemá hacen acto de presencia en esta entrega. Es un sistema sutil, que permite salir de la presión rival en ciertos momentos, pero que también te puede condenar si intentas abusar de ello en cualquier situación. El sistema acompaña una conducción del balón más pulida que nunca, tanto a ritmo normal como en velocidad.

Una mecánica que se ve potenciada por otra de las novedades, los movimientos sin balón. Hacer fintas hacia un lado para salir hacia otro, controles orientados de primera que te dejan en ventaja ante el rival que te estaba presionando y regates sin tocar el esférico son otras de las características que no solo se han implementado, sino que además funcionan. Se puede decir que hablamos del matiz, de detalles dentro de un bloque jugable inalterado 12 meses después. Y eso es cierto, pero también lo es que el fútbol es un juego vivo en el que cada jugador toma una decisión cuandon recibe el balón: y es ahí donde un dominio de este sistema marca la diferencia. Salir hacia un u otro lado es una delgada línea que marca el éxito o fracaso de la jugada. Y ahora tenemos más herramientas en nuestro poder.

De hecho, es en el movimento del equipo sin balón donde se nos da a conocer otra de las novedades: la inspiración. Se trata de unos atributos que los jugadores pueden tener destacados y que les permiten ser generadores de nuevas situaciones. Un buen centrocampista con pase largo o corto destacado hará que los atacantes busquen el desmarque cuando tenga el balón. Un regateador habilidoso verá como sus compañeros hacen rupturas de desmarque para dejarle vía libre. Volvemos a caer en el terreno de los detalles, pero que tienen incidencia real en como el equipo reacciona a nuestro alrededor.

Y al final, lo que nos encontramos es un juego con más fluidez y opciones a la hora de controlar el esférico, donde cada toque de stick analógico -izquierdo y derecho- ya no significa solo un cambio de ritmo o un regate -mejorados algunos y más sencillos- sino también significa la capacidad de deslizarte por el campo con mayor control en nuestra toma de decisiones. Son elementos que se suman a lo que hace especial a PES: un elenco de animaciones en controles, pases de primeras y refriegas con defensas digno de mención, un sistema en el que la posición del jugador determina de manera definitiva el éxito de un pase o un disparo. Si es anti natural, no tendrá recorrido. Y esto es así siempre.

El balón es, simplemente, perfecto. Su respuesta a cada una de las situaciones es realista y convincente. Tanto en conducción como en pases rasos, y sobre todo en desplazamientos de larga distancia. Es una gozada ver como el esférico cruza todo el campo con una trayectoria y y una física realista, también en los disparos: sean más fuertes, más secos, rasos o con efecto. El peso, su reacción a los rebotes, a los postes o según el estado del césped nos convencen como el mejor balón creado para la saga.

Eso provoca que tanto el elenco de pases al primer toque (de tacón, con el exterior, de cara) como los disparos, de calidad o normales, respondan de manera fidedigna a lo que esperaríamos de ellos. No hemos notado grandes desajustes en disparos lejanos como en otros años, aunque seguramente hay algunas situaciones -centros desde dentro del área, pase atrás desde línea de fondo- que siguen siendo más exitosas de lo deseado.

De hecho, el tiempo también afecta al estilo de juego. Hemos vivido auténticos despropósitos de rebotes y segundas jugadas en partidos diluviando que son capaces de desesperar por un lado y por el otro, hacerte esbozar una sonrisa por lo bien recreado que está el cómo el balón y los jugadores -más pesados, menos precisos- se transforman con las condiciones adversas.

Mención especial para los porteros, que siguen con sus grandes virtudes y un lunar destacado como pasaba en PES 2019. Las paradas, reacciones a todo tipo de disparos y compendio de animaciones es digno de mención. Es un auténtico gusto tener en frente equipos como el Atlético o el Bayern, donde Oblak y Neuer nos sacan una cantidad de manos imposibles que te dejan con ganas de probarlos una y otra vez para ver qué se sacan de la chistera. Pero tanto ellos como otros porteros más modestos siguen padeciendo el síndrome del portero que no sale bajo palos. Aunque en los centros hay más atrevimiento que en el año pasado, en los uno contra uno siguen sin responder de manera real. No puede ser que un jugador escape solo ante el guardameta, pise área y éste siga dentro del área pequeña, sin achicarse, sin encimar al atacante. Es algo que ya criticamos el año pasado, y que sigue sucediendo en este.

Y es un lunar no menor cuando jugamos con la CPU. Ante otros jugadores, seguro que sacarán el portero, pero la IA no responde como esperamos ahí. Y eso que en general, el juego en solitario es satisfactorio. Equipos con sus patrones más o menos marcados: Osasuna totalmente encerrado con dos líneas detrás del balón, el Atleti buscando pases largos para que prolongue Costa en varias ocasiones o el Barça tocando y tocando en espacios cerrados. Todo esto lo hemos visto y diferenciado. También cómo la IA va adaptándose a lo que sucede. Qué Lacazette ha marcado un gol y se escapa con facilidad, marcaje al hombre activado. Y así con otros detalles. Tan cierto es esto en niveles como Profesional y Estrella como que en Leyenda -e imbatible cuando se desbloquea, todo esto se diluye. Los equipos pequeños te dominan en posesión y en toque, y aunque mantienen alguna seña de identidad (como los pases largos), la experiencia ya no es tan cercana a su estilo de juego como en las dificultades anteriores.

No nos gustaría dejar pasar el tema de las tácticas, que aunque no llevan novedaes, siguen siendo muy completas y profundas. Poder escenificar el estilo de juego, presión, cercanía en los apoyos, intensidad y movimientos generales es una gozada, más cuando podemos cambiar de formación e idea según si tenemos o no el balón, y podemos ir moldeando todo esto con directrices en directo que funcionan y tienen incidencia real. Algo que por cierto también hace la CPU con bastante acierto y más frecuencia que el año pasado.

Por último, la nueva cámara espectador también ayuda a dar un toque más fresco al juego. Tanto su profundidad como su altura se puede moldear para ajustarla como queramos, pero la perspectiva que ofrece le da un toque más espectacular que otras sin perder visibilidad como pasa con la dinámica.

En definitiva, a nivel jugable PES 2020 pule y mejora a base de detalles la excelente propuesta del año pasado, sin grandes cambios significativos pero sí visibles a medida que pasan los partidos, aunque manteniendo ciertos desajustes que no parecen haberse solventado pero que no impidan que estemos ante un juego que respira puro fútbol por los cuatro costados.

Liga Master cargada de mejoras

El primero de los aspectos destacados por la compañía es el de un potente sistema de diálogo interactivo que dará las riendas al jugador para controlar la progresión de su historia. En esta narrativa tendrá especial interés los partidos de máxima rivalidad a través de una amplia variedad de escenas, charlas con la prensa y discursos motivacionales en el vestuario durante el día del partido. Además, PES 2020 cuenta con 18 modelos de entrenador perfectamente recreados, incluidos Zico, Cruyff y Maradona, gracias al uso de una tecnología de escaneado 3D de alto rendimiento.

La otra gran adición este año es la promesa de un sistema de traspasos más realista. Este utilizará “un algoritmo completamente nuevo basado en una extensa biblioteca de datos de fútbol real para garantizar que los traspasos, sus precios, los salarios y otros elementos que estén en estrecha alineación con la realidad”. Además, Konami garantiza varias opciones de personalización en la nueva entrega de la saga Pro Evolution Soccer para decidir, por ejemplo, el grado de dificultad y frecuencia de los fichajes.

MyClub y otras opciones en línea

Las opciones para jugar en línea siguen el mismo camino que en el offline, con escasas mejoras. El ejemplo más claro es MyClub, que vuelve a ofrecernos un sistema de Fantasy Football con todo tipo de jugadores para conseguir mediante ojedores (los clásicos sobres de otros lados), y montar un equipo que tenga química entre ellos y que tenga un nivel cada vez más alto. El formato de buscar jugadores, entrenarlos y mejorar algunas habilidades sigue siendo similar al que ya conocíamos, y con distintas variantes para jugar en línea, offline o en torneos periódicos, que destacan por la gran cantidad de puntos GP que te dan y que permiten luego invertirse en nuevos jugadores. A medida que jugamos a eventos, se nos desbloquean de nuevos, por lo que al menos en este arranque de juego conseguiremos muchos puntos con facilidad.

Los premios y bonus por jugar y ganar partidos nos aportan dinero del juego (GP) para poder comprar jugadores (o pedir cesiones, o buscar algunos nombres concretos), mientras que tenemos los puntos MyClub que se pueden comprar también con dinero real para acceder a dichos jugadores por la vía rápida. Es una fórmula ya conocida, agradecida en el sentido que no tardaremos mucho -sobre todo por el boost inicial- en tener un buen equipo para empezar a jugar, pero que tampoco llega con cambios relevantes.

El resto de modalidades parecen casi inalterables. Por un lado tenemos las Divisiones en línea, los partidos cooperativos en línea de hasta tres contra tres, partidos informales y torneos en línea. Una apuesta similar a la que ya conocíamos sin nada que llame la atención, más allá del Match Day. Son eventos que se realizan durante unas horas, en unos días concretos, y donde nos hacen escoger un bando: local o visitante. En cada lado hay una serie de equipos. Una vez escogemos lado, podemos escoger el equipo que defenderemos. Es entonces cuando el juego nos busca rivales del otro bando para jugar online, con la diferencia que aquí nos dan varias recompensas.

Como más partidos se juegan, más puntos se ganan. No va solo de ganar partidos, por lo que se empuja a la gente a jugar, ya que, según las estadísticas, se seleccionarán jugadores para competir en la Gran Final en nombre de su equipo escogido.

El primer Matchday de esta semana se basa en partidos de la Euro 2020 (licencia exclusiva). Una vez cogemos un equipo podíamos empezar a jugar. Entre las recompensas: ojeadores, puntos GP y monedas MyClub. Por perder nos daban 3.000 GP, por lo que vale mucho la pena si se va a jugar MyClub. Incluso por ver la gran final, aunque no la juegues, te dan puntos. Por último, señalar que netcode del juego funciona correctamente si tenemos rivales de tres líneas de conexión. Jugar con menos de eso puede ser una tortura. Si la conexión antes de aceptar marca algo óptimo, el partido rinde de manera perfecta.

Licencias

En cuestiones de licencia este año Konami ha hecho el gran esfuerzo de conseguir varias licencias importantes, a pesar de las exclusividades que existen en las 3 principales ligas europeas como lo es la Premier League, Bundesliga y La Liga (Exclusivas de FIFA).

Estamos hablando de nuevos equipos partners, entre ellos son: Bayern Munich, Manchester United y Juventus, este último está totalmente exclusivo para efootball PES 2020, 3 equipos grandes, con mucha historia, titulos y con muchos fanáticos alrededor del mundo, han sido recreados al más mínimo detalle.

Otras de las licencias importantes que podido conseguir Konami este año, es las licencias de la Serie A, Brasileirao Serie B y la Euro 2020, que vendrá próximamente vía DLC.

Perú no se quedo atrás ya que Konami firmó a 2 equipos peruanos, para que estén presentes en efootball PES 2020, estamos hablando de Universitario de Deportes y Sport Boys, con estos ya serían 4 equipos peruanos, recordemos que Alianza Lima y Sporting Cristal aparecían en entregas anteriores, la selección peruana sigue totalmente licenciada y el único estadio peruano sigue siendo el Alejandro Villanueva, que la verdad ha sido recreado muy bien.

eFootball PES 2020 sigue siendo el juego más realista en cuánto a ritmo de partido y situaciones que se dan en el campo. Mantiene la base jugable del año pasado y la mejora con un balón simplemente perfecto y con varios nuevos movimientos y acciones de regates cortos que amplían el elenco de posibilidades a la hora de controlar a los jugadores. Todo lo que pasa durante los 90 minutos de partido es de muchos kilates, aunque siga habiendo algunos elementos mejorables como la salida de los porteros en el uno contra uno. Las mejoras, como el sistema de inspiración, están ahí y se agradecen, aunque suponen una evolución ligera de un juego que, eso sí, ya era poderoso.

El problema sigue siendo que Konami no apuesta fuerte por agitar, renovar y retocar los modos de juego. Las novedades en la Liga Master son más estéticas que de fondo, y MyClub añade más maneras de ganar recompensas -vía Match Day y eventos- pero tampoco amplía horizontes. El gran fútbol que se respira en PES 2020 merece mucha más ambición a nivel de producto general y opciones.

8.5 Recomendado

Lo positivo:

  • Experiencia más realista en el gameplay

Lo negativo:

  • Falta de variedad y innovación en los modos de juego
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