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Saints Row: The Third – Remastered (PS4 & Xbox One) – Análisis

Caos y destrucción por doquier.

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Publicado: 19 de julio del 2020

Plataforma: XBOX ONE Publicado por Deep Silver Desarrollado por Sperasoft, Volition Lanzamiento: 23/05/2020

A veces, todo lo que queremos hacer en un videojuego es crear caos y destrucción; a veces, todo lo que queremos es divertirnos. Es por eso que un título como “Saints Row: The Third – Remastered” puede resultar tan satisfactorio; se trata de una aventura en mundo de abierto que no se toma nada en serio a sí misma, y que más bien prefiere desarrollar una trama absolutamente ridícula, protagonizada por personajes igual de absurdos, para hacer que el jugador se divierta, se ría a carcajadas, y se la pase causando desorden por todas partes. Nadie va a jugar “Saints Row: The Third – Remastered” por la trama —o al menos, casi nadie—, y eso está bien.

Ahora, como se deben haber dado cuenta por el título, lo que tenemos acá es una versión mejorada del juego para la generación anterior, con una nueva mano de pintura, y todo el contenido adicional (DLC) ya incluido. Es un remaster, efectivamente, y no un remake, por lo que si están esperando tener una experiencia completamente nueva, saldrán más que decepcionados. “Saints Row: The Third – Remastered” luce mucho mejor que su versión original —sin llegar a sentirse como un título de esta generación al 100%—, pero se juega igual, por lo que si la pasaron bien con este juego hace nueve años, lo más probable es que también se diviertan ahora. No más asegúrense de que la nostalgia —o la falta de la misma— no les arruine la experiencia.

A nivel narrativo, “Saints Row: The Third – Remastered” no es nada complicado. Uno controla al líder de los Saints de Stillwater, una banda criminal —pero muy querida y popular— que ahora domina la ciudad de Steelport, haciendo uso de diferentes bases y negocios para ganar cada vez más dinero y poder. Sin embargo, una vez que llega una organización llamada El Sindicato, las cosas se ponen algo más complicadas, por lo que uno se tiene que dedicar a destruir a dicho enemigo, así como a las autoridades de la ciudad, que también quieren acabar con los Saints. Es una suerte de Guerra Civil, supongo, pero tomada absolutamente a la ligera, permitiéndole al gamer controlar a un agente del caos al que le importa poco o nada la salud o integridad de Steelport y sus habitantes.

Al igual que en juegos previos de la franquicia —y la cuarta entrega, la cual pude terminar y analizar hace unas semanas—, “Saints Row: The Third – Remastered” cuenta con un sistema de creación de personajes bastante detallado. Uno puede elegir el sexo, la apariencia y la personalidad del protagonista del juego, dándole proporciones y un look realista… pero también haciendo que se vea lo más ridículo posible. Esto también se ve a la hora de elegir y comprar ropa; el título cuenta con todo tipo de atuendos, desde los más serios hasta los más sexys, y claro, lo más ridículos. ¿Querían pasarse el juego disfrazados de mago? ¿O con un atuendo medieval? ¿O con un traje de monja sexy? ¿O hasta con una cabeza de gato gigante? ¡Todo eso y más es posible en “Saints Row: The Third – Remastered”!

Por otro lado, en lo que se refiere al gameplay, el juego nos ofrece lo que uno esperaría de una suerte de clon (poco serio) de “Grand Theft Auto”. Uno puede moverse a través de la ciudad entera de Steelport sin ver pantallas de carga, utilizando todo tipo de vehículos, desde carros hasta motos y por supuesto, tanques y helicópteros. Los modos de transporte terrestres se controlan impecablemente; se mueven sin problemas, y les brindan a uno la posibilidad de derrapar, disparar, hacer trucos aéreos, y si se sienten particularmente crueles, atropellar gente y chocarse con absolutamente todo. De hecho, el juego lo incita a uno a cometer toda suerte de actos de caos; uno recibe puntos de Respeto si, por ejemplo, maneja contra el tráfico, o roza otros vehículos (sin llegar a chocarlos).

¿Y para qué sirven los puntos de Respeto? Pues para ir subiendo de nivel, lo cual va desbloqueando diferentes upgrades, que pueden ser comprados con la plata que uno gana con cada misión. Eso sí; mientras que “Saints Row IV” era, en general, demasiado fácil y relajado, regalando dinero por doquier y haciendo que los upgrades sean facilísimos de conseguir, acá la cosa es un poco distinta. uno desbloquea las mejoras a menor ritmo, y muchas de ellas son tan caras, que lo obligan a uno a participar en más retos o misiones secundarias para ganar más plata. Eso hace que “Saints Row: The Third – Remastered” sea un juego un poco más difícil que su sucesor… pero no por mucho. Sí, puede llegar a ser frustrante, pero tampoco es un juego que lo obligue a uno a ver la pantalla de Game Over a cada rato.

Pero sigamos con el gameplay. Por más que “Saints Row: The Third – Remastered” cuente con una gran variedad de niveles y varios momentos en los que uno termina manejando un vehículo, en realidad, uno se pasa la mayor parte del tiempo en secciones de shooter en tercera persona, haciendo uso de todo tipo de armas para acabar con los miembros del Sindicato (y de la policía, y de una organización paramilitar). Estas secciones son divertidas y retadoras, y además, le permiten a uno utilizar armas verdaderamente ridículas, desde un dildo gigante y morado (con venas y todo), hasta un lanza-misiles, y varios tipos de metralletas y pistolas. El dinero que uno va ganando, además, puede ser utilizado para comprarle upgrades a estas armas, lo cual termina siendo particularmente útil durante las últimas misiones.

No obstante, no pude dejar de notar que muchos de estos tiroteos terminaban sintiéndose repetitivos y agotadores. El hecho de que la mayoría de enemigos —incluso los más débiles— necesiten de muchísimas balas para morir, definitivamente contribuye a esto —de hecho, el soldado promedio se muere luego de haberle vaciado medio clip en el torso (ni el Terminator, pues), por lo que lo más recomendable es tratar de darles de frente en la cabeza, para matarlos de una. Además, las batallas más caóticas incluyen tantas explosiones, que a veces uno termina abrumado, sin saber de dónde le están disparando, y con el protagonista reaccionando como muñeco de trapo a toda la violencia. Esto último es particularmente frustrante, ya que le quita valiosos segundos de juego al gamer, y convierte al personaje en un blanco fácil para los enemigos.

No obstante, por más de que el sistema de combate sea…. bueno, demasiado, en algunos momentos, tampoco puedo negar que “Saints Row: The Third – Remastered” termina siendo un juego absolutamente divertido precisamente por lo poco serio que es. Consideren, si no, la manera en que la trama incluye diferentes tipos de misiones casi sin querer justificarlas, desde enfrentamientos con helicópteros, hasta peleas entre tanques, filmaciones de escenas de películas, y hasta una secuencia con zombies. Pareciera que los desarrolladores tenían tenido diez mil ideas en la cabeza, y a falta de una buena justificación para incluirlas todas, simplemente decidieron hacerlo sin querer dar explicaciones. Después de todo, el carácter aleatorio de las misiones es parte del caos y del encanto inmaduro del juego; si creen que no la pasarán bien con algo así, pues ni se animen a comprar “Saints Row: The Third – Remastered”.

Evidentemente el humor también contribuye a que el juego sea tan entretenido. Ahora bien, “Saints Row: The Third – Remastered” no es el juego más políticamente correcto del mundo, por lo que si tienden a ofenderse rápidamente…. nuevamente, ni se animen a conseguirlo. Después de todo, es un título que incluye misiones en donde hay que recolectar “Hoes” (prostitutas), personales desnudos con sus genitales censurados, un chulo con voz “autotuneada” (un mate de la risa), y hasta un sorprendente cameo durante el último tercio de la historia principal. Eso sí, el hecho de que uno pueda hacer que el protagonista sea u hombre o mujer, definitivamente ayuda a que la experiencia se sienta más diversa y menos políticamente incorrecta —en todo caso, se puede decir que el juego trata igual de bien (¿o mal?) tanto a los hombres como a las mujeres.

Pero bueno, considerando que se trata de un remaster, ¿qué tal se desempeña “Saints Row: The Third”? En general, bastante bien. Yo lo jugué en mi Xbox One S, por lo que no lo pude disfrutar en 4K, pero incluso jugándolo en 1080p y a 30 cuadros por segundo, no me encontré con demasiados errores técnicos. El mundo abierto fluye sin problemas, y hasta los momentos más caóticos y llenos de explosiones corren bien. Curiosamente, recién me comencé a encontrar con algunos glitches hacia el final del juego —pop-in que hacía que vehículos (y enemigos) aparecieran de la nada, la cámara atracándose en algunos sectores de los niveles, y enemigos que no reaccionaban a mis disparos. No fue nada que arruinase la experiencia en general, pero sí me sorprendió el que recién aparecieran durante el último par de misiones.

Y visualmente, se trata de una bestia muy diferente al juego original. No se trata, pues, de un mero port con mejor desempeño técnico. Acá han reemplazado la mayoría de texturas con elementos de mejor resolución, e incluido nuevos efectos, como mejores reflejos, o lluvias más vistosas durante las escenas nocturnas. “Saints Row: The Third – Remastered” no luce como un juego de la presente generación, precisamente, pero se acerca bastante. En realidad, lo único que denota su antigüedad es la animación de las bocas de los personajes, y sus rostros en general. Sé que no es un juego serio (ya lo he mencionado varias veces), pero la mayoría de humanos lucen más como muñecos grandes, que como verdaderas personas.

Ahora bien, sé que muchos considerarán esto como un sacrilegio, pero habiendo ya pasado ambos juegos, creo que prefiero “Saints Row IV” por sobre el tercero. Me explico. Por más que el cuarto juego haya sido mucho más fácil, y que no se sintiera demasiado urgente debido a la naturaleza de su narrativa, me parece que tiene un mundo abierto con más cosas que hacer, las cuales pueden ser realizadas, en su mayoría, antes de terminar la historia. En “Saints Row: The Third – Remastered”, sentí a Steelport como mas vacío, con menos elementos coleccionables, demasiados negocios muy caros para comprar, y Challenges sencillos y repetitivos. Ah, y hay menos misiones secundarias que en el cuarto juego, también. Al terminar la historia de “Saints Row IV”, había acabado el 90% del juego; al llegar a los créditos de “Saints Row: The Third – Remastered”, solo había completado el 64%. Y honestamente, no sentí que tuviera suficientes incentivos como para regresar a la ciudad y completar lo que me faltaba.

Sin embargo, dichas quejas no significan que la pasé mal con “Saints Row: The Third – Remastered”. De hecho, todo lo contrario. Se trata de un juego hilarante y absurdo, el cual hace de todo (y literalmente de todo) parra que el jugador se divierta y tenga una sonrisa en el rostro casi todo el tiempo. Sí, el desenlace es abrupto y el “Jefe” final es increíblemente anticlimático (cuando comenzaron a salir los créditos, simplemente no podía creerlo), y los tiroteos se pueden sentir algo repetitivos por momentos. Pero el gameplay y los controles casi ni tienen fallas, los personajes secundarios son divertidísimos, y la nueva mano de pintura que se la dado al juego hace que luzca realmente bien. Si quieren jugar algo ridículo, variado, y absolutamente entretenido, “Saints Row: The Third – Remastered” es una gran opción. Y si ya han jugado la versión original, pues acá tendrán la misma experiencia, solo que más “bonita”. A veces, todo lo que queremos (o necesitamos hacer) es crear algo de caos

7.5 Muy Bueno

Lo positivo:

  • Un remaster bien hecho
  • Excelentes controles y sólido gameplay
  • Buena variedad de misiones
  • Absurdo y caótico

Lo negativo:

  • Algunos glitches hacia el final de la historia
  • Balaceras repetitivas y ocasionalmente frustrantes
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