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[Análisis Retro] Bloodrayne (Nintendo Gamecube)

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Publicado: 23 de octubre del 2013

Bloodrayne es uno de esos juegos de los que vi mucha publicidad cuando recién salió a la venta allá por el año 2003 para la generación de consolas antepasada – es decir, para el Nintendo Gamecube, el PlayStation 2 y el primer Xbox. Habiendo crecido como un “niño Nintendo”, por así decirlo, me interesaba el poder jugar un video juego maduro lleno de sangre, monstruos, vampiros y peleas acrobáticas. Lamentablemente, ya sea porque el juego nunca salió a la venta acá en Perú, o simplemente porque no tuve la oportunidad, nunca llegué a jugar Bloodrayne. Hasta ahora.

Publicado por Majesco y desarrollado por Terminal Reality, Bloodrayne es un juego de acción y aventuras en tercera persona. Se desarrolla entre los años 30 y 40, y está protagonizado por Rayne, una chica sexy (y de atributos… grandes…), mitad vampiro, mitad humano (una “dhampyr”), que no le tiene lealtad ni a los humanos ni a los vampiros (aunque ciertamente odia a los segundos.) Pero un día es reclutada por la sociedad Brimstone, un grupo secreto que se dedica a proteger a la humanidad de monstruos, vampiros y otros seres que suelen salir de noche. ¿La primera misión de nuestra heroína? Detener a los Nazis (claro que sí), quienes están haciendo experimentos con los vampiros (y otros monstruos) y tratan de encontrar ciertos objetos milenarios para volverse invencibles.

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Como se pueden haber dado cuenta, la trama no es particularmente original. Todo el mundo de vampiros y monstruos le hace a uno recordar películas como Van Helsing o Inframundo; los Nazis obsesionados con lo oculto son sacados casi directamente de Los cazadores del Arca Perdida (la primera película de Indiana Jones), y el personaje de Rayne es una mezcla entre Lara Croft (senos grandes y rebotantes, personalidad sexy) y Selene del anteriormente mencionado Inframundo. Ahora, lo bueno del juego es que está consciente, hasta cierto punto, de lo cliché que es su historia, por lo que generalmente no se la toma demasiado en serio. Rayne está sexualizada al máximo, le encanta decir frases cursis o incluso mencionar aspectos exagerados en la historia (como cuando comenta que sus constantes resurrecciones ya se “están volviendo ridículas”), y la violencia es absurda, con escenas llenas de sangre y desmembramiento.

Pero independientemente de la historia, ¿qué tal se juega Bloodrayne? Nada mal, a decir verdad. El gameplay no es revolucionario en lo absoluto, pero cumple con su cometido. Uno mueve a Rayne con el stick izquierdo y a la cámara con el derecho; se puede disparar una suerte de armas con el gatillo “R”, pelear cuerpo a cuerpo con el “L”, lanzar una cadena asesina con el botón “B”, y hacer uso de diferentes poderes con las direcciones de la “cruz”. Esto último es lo que, hasta cierto punto, diferencia al juego de otras aventuras en tercera persona. Rayne puede activar una suerte de “bullet time”, por ejemplo, en donde puede ver todo en cámara lenta, esquivar balas y pelear con más precisión. También puede activar un sentido especial, en donde todo se volverá oscuro y fosforescente y el juego te indicará secretos y dará direcciones. También hay un poder que se obtiene casi al final del juego, en donde Rayne obtiene una mirada especial, que activa un modo en primera persona con el cual se puede usar un “zoom” y atacar con más precisión. Ah, y casi me olvido – con el botón “Y” se activa el “Bloodrage”, en donde, temporalmente, Rayne se torna súper fuerte y sedienta de sangre y sus ataques se vuelven más poderosos.

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En lo que se refiere al combate cuerpo a cuerpo, creo que hubiera sido bueno si se incluían más combos. Rayne cuenta con cuchillas en sus dos brazos para destruir a sus enemigos, las cuales usa, junto con patadas y movimientos acrobáticos, para acabar con cualquier enemigo que se le cruce en el camino. Esto en teoría suena bien, pero en la práctica no es un sistema particularmente variado – después de un rato el combate se torna repetitivo, ya que es sólo cuestión de apretar el botón “L” un montón de veces y ver cómo Rayne acaba con medio mundo.

El combate con armas es un poco más interesante. De hecho lo mejor es la variedad de armamento con el que cuenta Rayne – en los niveles se puede encontrar desde pequeñas pistolas hasta lanza-cohetes y granadas. El arma que se use no afecta demasiado en la estrategia para matar a los enemigos – cualquier cosa que haga daño cuenta – pero al menos el que haya variedad hace que el combate sea menos aburrido. Además, para que el gameplay no se torne demasiado frustrante, el juego cuenta con puntería automática – apenas uno se acerca a su enemigo, Rayne le apunta con el arma que esté cargando. Y si está cargando más de una, puede apuntar a diferentes enemigos con cada brazo. Esto la vuelve en una de las máquinas asesinas más efectivas del mundo de los videojuegos.

Adicionalmente, el juego no cuenta con un sistema tradicional para hacer que recuperes vida. A diferencia de muchos juegos contemporáneos, en donde la barra de vida se va rellenando automáticamente, lo que tiene que hacer Rayne para no morir es lo que la mayoría de vampiros suelen hacer – chupar sangre. Si se acerca a un enemigo más o menos humanoide y uno presiona el botón “B”, Rayne le chupará la sangre (haciendo sonidos orgásmicos, de paso), recuperando vida. Me gusta que el juego sea bien a la antigua en ese aspecto – ahora muchos juegos se tornan demasiado fáciles al contar con vida regenerable o, en su defecto, demasiadas maneras de recuperarla.

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Hablando de dificultad, Bloodrayne no es un juego particularmente difícil, pero tampoco es uno en el que el jugador se pueda pasear sin hacer mucho. Una que otra batalla es difícil – especialmente un escenario en el que hay demasiada agua; la única debilidad real de Rayne es el agua, ¡así que no se le acerquen! -, y las batallas con los jefes, aparte de darle variedad al gameplay, suelen ser bastante desafiantes. Además, hay un escenario en donde Rayne tiene que pilotear una suerte de mecha de principios de siglo, usando cohetes y metralletas para destruir otros mechas. Estas variaciones en el gameplay hacen que el juego no se torne demasiado aburrido o repetitivo. E incluso, para aquellos que se les haga demasiado fácil la cuestión, se puede elegir entre tres dificultades – fácil, mediana y difícil. Yo jugué en dificultad mediana y me fue bastante bien.

Gráficamente, el juego cumple con su cometido (teniendo en cuenta el año y la plataforma en la que salió, claro está.) Siendo un juego del 2003, uno no espera gráficas en HD o animaciones súper fluidas al jugarlo, pero considerando el contexto en el que salió, no está mal. El diseño de los personajes es competente (y en el caso de los monstruos, muchas veces bastante asqueroso.) Rayne tiene un diseño memorable, con su pelo rojo y negro, su traje ajustado y revelador (el juego incluso incluye “senos rebotadores” muy al estilo de Dead or Alive… para quienes disfruten de ese tipo de cosas….) y su actitud sugestiva. En donde sí sufre el juego es en la actuación de voz y el sonido en general. Casi no hay música, y cuando se manifiesta, no es particularmente memorable, y las actuaciones suenan completamente aburridas. La actriz que hace de Rayne le pone tan poco empeño a su actuación que pareciera que le está haciendo un favor a los creadores del juego, y los diálogos son abrumados por los efectos de sonido. En serio, en la mayoría de las escenas casi no se escucha lo que dicen los personajes; subir un poco el volumen no hubiera estado de más. (Si no fuera por los subtítulos, probablemente no hubiera entendido nada de la trama.)

Algo que sí me gustó y que le dio una cualidad bien al estilo de la “vieja escuela” a Bloodrayne fue el hecho de que incluye cheats. De repente es mi impresión, pero muchos juegos contemporáneos, a diferencia de los que aparecieron en las generaciones anteriores, ya no incluyen cheats o “trucos”. Felizmente, en Bloodrayne sí aparecen, y la mayoría están buenos. Hay desde verdaderas trampas (como poder rellenar tu vida o tu “Bloodrage” una infinidad de veces) hasta curiosidades (incluir en el modelo de Rayne las armas que está llevando) hasta… eehhh… perversiones (incrementar la cualidad “rebotadora” de los senos de Rayne.) Es un detalle no demasiado relevante a la hora de juzgar un juego; sin embargo, me gustó su inclusión y de hecho me gustaría ver cheats en más juegos modernos.

cheatsPara los tramposos

En fin, Bloodrayne no es un juego que se lleva premios por innovación o cualidades técnicas, pero a mí me divirtió. No es particularmente largo (de hecho me lo pasé en tres días), pero es bastante entretenido mientras dura. El gameplay es decente, los gráficos son buenos para su época, las batallas son suficientemente violentas, sangrientas y emocionantes, y la historia, aunque bastante cliché, nunca se toma demasiado en serio a sí misma. Tendrá varios problemas (una actuación de voz terrible, muy poca música, una sexualización exagerada del personaje principal que la hace ver como una copia (no tan) barata de Lara Croft), pero, a mí parecer, no son suficientes como para hacer que el juego se torne “injugable”. Si tienes tiempo de sobra, un Gamecube, algo de plata y ganas de pasar un buen rato con un juego de acción violento y sexy, Bloodrayne probablemente cumpla tus expectativas.

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Nota: Eso sí, NUNCA veas la película basada en el juego, dirigida por el infame Uwe Boll. La protagonizará una muy sexy Kristanna Loken (la Terminatrix de Terminator 3) y tendrá ridículas apariciones de Ben Kingsley (!) y Michael Madsen, pero lamentablemente se trata de un filme terrible. ¡El juego definitivamente es mejor!

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