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REVIEW

Vane – Análisis

Un mundo en transformación

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Publicado: 21 de marzo del 2019

Plataforma: PS4 Publicado por Friend & Foe Desarrollado por Friend & Foe Lanzamiento: 15/01/2019

Vane es una aventura bastante conceptual que sorprende por su propuesta y ambientación, pero falla por sus problemas técnicos.

En los últimos años hemos sido testigos de varios juegos indie con propuestas que buscan romper con el paradigma que tenemos de los videojuegos clásicos de acción o plataformas. En vez de enfocarse en pasar niveles y obtener nuevas armas para hacernos más fuertes, han buscado brindar una experiencia más emocional, con historias muy conceptuales y que tienen como principal objetivo tocarnos el corazón.

Vane ha sido desarrollado por el estudio Friend & Foe que opera desde la ciudad de Tokyo. Sus creadores han trabajado anteriormente en juegos como Killzone, The Last Guardian, Battlefield 3 y Bionic Commando. Pero ahora presentan su primer juego como compañía para deleitar a los usuarios de PlayStation 4.

Actualmente solo se encuentra disponible de manera digital en la PlayStation Network y éste análisis ha sido realizado con un código brindado por Friend & Foe.

 

Un gran desierto

Vane está inspirado en títulos como Journey, Shadow of the Colossus o ICO.

Vane es un juego ambientado en un extraño mundo desolado y desértico, donde un misterioso polvo dorado transforma un ave salvaje en un niño. A partir de eso, iremos recorriendo este mundo mientras se desencadenan diferentes sucesos que lo irán modificando hasta tener un desenlace inesperado.

Se trata principalmente de un juego de aventura y exploración donde tenemos que resolver algunos rompecabezas no muy complejos. No tenemos ninguna clase de combate, pero sí muchas secciones donde volamos libremente como ave.

A lo largo de la aventura no se incluye ningún texto ni tutorial de los controles, solamente nos lanzan de lleno a ese mundo para explorarlo. Son en momentos muy puntuales donde nos indican el botón correcto para abrir una reja o empujar un objeto.

Vane inicia bastante bien con un prólogo donde controlamos a un niño que se encuentra en mitad de una tempestad. El viento azota con gran violencia y arranca porciones de tierra. Mientras corremos para buscar refugio, empieza a sonar una música con sintetizadores muy intensa que ayuda a hacer mas grande el clima de desesperación.

En tan solo pocos minutos nos hacen una presentación fantástica que de lo que podría venir. Lamentablemente, el juego no lleva un ritmo que te enganche, porque tenemos unas secuencias bastante lentas donde literalmente, no sabemos a dónde ir.

 

Controles y cámara

Vane tiene momentos muy interesantes, pero es opacado por sus errores técnicos.

Luego pasamos a controlar al ave mientras volamos por una gran zona desértica, donde aparentemente se desarrolló una civilización que ya no existe. En esta secciones se presentan los primeros problemas con la cámara, ya que por momentos se pone demasiado pegada al ave, limitando la visión y la movilidad. Al suceder solo en ciertos momentos, da a entender que los desarrolladores tenían una intencionalidad para hacerlo, pero no termina de quedar en claro y llega a ser un poco frustrante.

Me parece genial que en esta primera parte, el juego te de la libertad total de explorar todo el territorio, pero las indicaciones visuales sobre qué hacer o adónde ir pasan muy desapercibidas. Esto puede ocasionar que muchos jugadores que no están acostumbrados a este tipo de juegos se aburran o pierdan interés.

En las secciones que recorreremos como niño, tenemos que trepar por muchos muros o interactuar con diversos objetos. En ocasiones las colisiones no funcionan muy bien, pudiendo ocurrir algunos glitches al saltar entre plataformas.

El nivel donde tenemos que empujar una bola gigante, junto con otros niños, me pareció muy interesante por la propuesta. La mecánica que el mundo se va transformando al pasar cerca de esta bola brinda la opción de crear plataformas o puzzles que son entretenidos de resolver, a pesar que en algunas secciones (como la de armar el puente) toma mucho tiempo dar con la solución.

 

Diseño de arte y música

Desde el prólogo se aprecia el gran cuidado para la música y los efectos de sonido.

Vane nos presenta un estilo de arte minimalista, sin muchos detalles en el escenario pero que funcionan muy bien, especialmente para las plumas o los efectos de transformación. Por otros momentos se aprecia más el estilo low-poly, similar a lo visto en Mulaka.

Este efecto no se siente mucho al inicio, como en el desierto, pero a medida que vamos avanzando en los niveles, como en las cuevas o recorriendo las estructuras antiguas, se nota mucho más. Lo efectos de cuando se va reconstruyendo el escenario gracias a la bola de luz son un claro ejemplo. En líneas generales se ve muy bien, de hecho es uno de los principales atractivos del juego.

Lamentablemente Vane tiene un gran problema: la iluminación. Tenemos muchas zonas demasiado oscuras. En secciones como cuevas, interiores de edificios o escenarios abiertos pero de noche, abundan zonas que claramente podrían ser un camino para investigar, pero la poca iluminación hace que no se pueda ver nada. Peor aún si juegas de día, aunque tengas las cortinas cerradas, no se puede distinguir bien los detalles de los interiores.

Incluso tuve la mala suerte de quedarme atorado en un agujero en el suelo (el cual no vi porque estaba muy oscuro) y no poder salir porque la cámara se rayó al no saber cómo ubicarse, obligándome a reiniciar desde el último checkpoint. En otro punto me pasó algo similar que me hizo caer toda una sección que tenía que trepar a una zona alta. Esto termina por desmotivar la exploración.

Uno de los mejores aspectos de Vane es la música. Si bien no se utiliza todo el tiempo de forma intensa, tenemos muchas melodías para ambientar los momentos tranquilos. Por otro lado, para realzar las escenas de tensión usan sintetizadores acompañados por fantásticos efectos de sonido. En más de una ocasión dí un salto por los truenos y relámpagos que pegaban a mi costado. A pesar que los sintetizadores no son un recurso común en este género, se integra de forma fantástica.

 

Conclusiones

El ritmo puede ser un problema para los que no suelen jugar normalmente este género.

Vane es un juego con una propuesta bastante interesante, pero que no está hecho para todo el público. Hace un intento de dar libertad al jugador, pero no logra comunicar correctamente los objetivos y guiarlo a través de los niveles. En muchos momentos se termina dando vueltas sin saber exactamente qué hacer.

El prólogo me sorprendió mucho, dando la ilusión que todo el juego iría a ese ritmo, pero por momentos se pone muy lento. Sin embargo su propuesta, tanto de historia como narrativa, logra enganchar y nos da ganas de saber cómo terminará todo.

A pesar de eso, los problemas de la cámara y la oscuridad de la mayoría de sus escenarios se pueden pasar por alto, pero no los glitches que ocurren por momentos. Personalmente disfruté mucho de Vane, pero queda en claro que aún hay pocas por pulir.

Vane es un juego que se puede disfrutar en una sentada, con una duración de entre 4 a 5 horas. Si tienes experiencia en este tipo de juegos, es una opción muy interesante para tener en consideración.


El presente análisis de Vane fue realizado con un código de descarga para PlayStation 4 entregado por Friend & Foe.

7 Bueno

Lo positivo:

  • Diseño de arte low-poly funciona muy bien con los efectos de transformación del mundo
  • Música con sintetizadores y efectos de sonido son el complemento perfecto para los momentos más tensos
  • Toda la sección de la bola gigante
  • La narrativa es bastante interesante, quieres saber más sobre ese mundo

Lo negativo:

  • La cámara de vuelo se pega demasiado al ave y se vuelve frustrante
  • Secciones del juego demasiado oscuras, no se ve ni por donde caminas
  • Empieza con buen ritmo, pero se vuelve muy lento por momentos
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