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Star Wars Episode III: Revenge of the Sith (PS2) – Análisis Retro

Una adaptación meramente cumplidora.

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Publicado: 22 de agosto del 2019

Plataforma: PS2 Publicado por LucasArts Desarrollado por The Collective Lanzamiento: 04/05/2005

Siempre me pregunto por qué no han salido más adaptaciones directas de las películas de “Star Wars” al mundo de los videojuegos. Fuera de la serie Super para el Super Nintendo, del horrible título de “La Amenaza Fantasma” para PC y el PlayStation 1, y por supuesto, “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” para PlayStation 2, no hemos podido ver muchas versiones interactivas de las películas más famosas que ha producido George Lucas (y bueno, Disney también, desde hace unos años). Es cierto que muchos de los juegos que han salido no son particularmente memorables, pero eso no quiere decir que estas historias carezcan de potencial; de hecho, algo como “LEGO Star Wars: The Skywalker Saga” (pronto a salir), pero con gráficas realistas en vez de personajes y locaciones estilo Lego, sería muy interesante de experimentar, y potencialmente, muy divertido de jugar.

No obstante, parece que nunca llegaremos a tener un título que resuma la saga Skywalker de manera realista, por lo que, por el momento, tendremos que conformarnos con jugar las adaptaciones que llegaron a salir. Y eso es precisamente lo que me lleva a “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith”, título de PlayStation 2 que compré digitalmente hace años para mi PlayStation 3, pero que recién he tenido la oportunidad de jugar. Y aunque no se trata de una obra maestra, precisamente —de hecho, entiendo por qué algunas publicaciones le otorgaron calificaciones verdaderamente lamentables—, debo admitir que se trata de una experiencia bastante decente, llena de acción, explosiones, peleas de espadas y encuentros con droides y clones, y por supuesto, harto contenido de la película en la que está basada.

Lo más notable de “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith”, al menos en el 2005, es que salió a la venta dos semanas antes del estreno de la película. Por ende, considerando que cuenta con casi 12 minutos de escenas extraídas directamente de dicho filme, uno podría haberse spoileado buena parte de la trama de la cinta mucho antes de verla en el cine. Esto es algo que hoy en día nadie se atrevería a hacer, y menos cuando se trata de una franquicia tan popular como “Star Wars”. Sin embargo, por más que el juego nos enseñe algunos momentos de la película, desgraciadamente no hace un buen trabajo resumiendo la trama —de hecho, muchas de las escenas que incluye están macheteadas, excluyendo algunos planos y hasta diálogos enteros. Un juego debería poder contar bien su historia, sin depender demasiado de la cinta en la que está basada —desgraciadamente, “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” no cumple con dicho requisito.

A pelear con el sable láser

En la campaña principal, uno controla o a Anakin Skywalker o a Obi-Wan Kenobi, dependiendo de cada nivel. Esto quiere decir que las secciones de la película en las que dichos personajes no aparecen, simplemente no son tomadas en cuenta para el juego (felizmente son pocas, ya que ambos podrían considerarse como los protagonistas del filme). “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” cuenta con 17 misiones principales, y como se deben imaginar, comienza con Obi-Wan y Anakin infiltrándose en la nave del General Grievous encima del planeta Coruscant, y culmina con la legendaria batalla de espadas láser entre maestro y pupilo en el planeta de Mustafar. Muchas subtramas son omitidas —Padmé, por ejemplo, ni siquiera aparece en el juego, y con las justas es mencionada un par de veces— y otras son más bien expandidas, lo cual le permite al título incluir más batallas y secuencias de acción.

El gameplay es estilo hack-and-slash. Un mueve a cualquiera de los Jedi con el stick izquierdo; el botón Cuadrado sirve para ejecutar el ataque rápido y Triángulo para el ataque fuerte; Círculo se utiliza para interactuar con elementos del escenario —puertas, botones, etc.— o para ejecutar un ataque tipo apuñalada con el sable láser; X sirve para saltar, L1 para bloquear (esto sirve durante los duelos, y para evitar ser disparado), L2 para lanzar la espada, R1 para empujar a los enemigos con la fuerza, y R2 para usar el truco mental de los Jedi (o más adelante, para usar el Force Lightning). Obviamente, el botón Start sirve para pausar el juego e ir a un menú temporal, el cual no cuenta con demasiadas opciones.

A esquivar y saltar que el mundo se va a acabar

Uno se pasa la mayor parte de “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” peleando; ya sea con droides de la Federación de Comercio, Super Droides de Batalla, Clones, u otros personajes creados específicamente para el juego. El sistema de batalla es competente… en teoría. Funciona bastante bien la mayor parte del tiempo, pero no carece de momentos frustrantes. Muchas animaciones son demasiado lentas, por ejemplo, y la mayoría de ataques no pueden ser interrumpidos, por lo que si uno está en pleno ataque y quiere cancelarlo para bloquear o saltar, el juego no le hará caso… y por ende, el personaje terminará perdiendo vida. El R1, además, no me hacía caso de cuando en cuando —y no, no es mi control— y los ataques aéreos (por ejemplo, saltar y de ahí presionar Triángulo) casi nunca me funcionaban, ya que muchas veces eran interceptados por los enemigos.

Todo esto puede sonar terrible, y hasta cierto punto lo es, pero una vez que uno se va acostumbrado al juego, va encontrando maneras de hacer que estos defectos no arruinen la experiencia. Saltar y esquivar, por ejemplo, es de vital importancia; si uno no está presionando L1 para bloquear, puede apretar X para saltar a donde quiera y hasta tratar de hacer los anteriormente mencionados ataques aéreos. Pero si está presionando L1, entonces X servirá para esquivar, lo cual es de vital importancia durante los duelos, especialmente los encuentros con los Jefes. Si tienen esto en cuenta —junto con otros tips, como por ejemplo, el hecho de que el lanzamiento de sable sirve durante casi cualquiera situación—, no la pasará mal en lo absoluto con “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith”.

En general, se trata de un juego fácil. La mayoría de niveles consisten de pasadizos con enemigos por doquier (en donde uno puede ir encontrando secretos, como expansiones para la barra de vida o la barra de la Fuerza), interrumpidos por secciones con puzzles absurdamente sencillos. Estos últimos, generalmente, requieren que uno busque un panel de control para destruir o un botón para presionar, el cual abrirá una puerta o desactivará un escudo de rayos. Además, de cuando en cuando el juego le da una oportunidad al gamer de controlar una torreta, como para destruir naves enemigas en el espacio. No es nada particularmente complejo, pero los niveles están suficientemente bien diseñados, y aprovechan muy bien las locaciones de la película; tenemos de todo, desde el interior del Invisible Hand (la nave de Grievous), hasta planetas como Utapau o Mustafar, o el famoso Templo Jedi. “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” definitivamente luce como un juego de la famosa saga galáctica.

Jefes frustrantes

Lamentablemente, la dificultad aumenta a niveles ridículos durante los encuentros con los Jefes. Contrincantes como los Droides Cangrejo o la nave de Nute Gunray no están mal, pero los duelos contra otros Jedi o Sith… Dios mío. Consideren, si no, el primer encuentro con un Jefe: el Conde Dooku. El nivel anterior a dicha batalla es sencillo, con pocos enemigos, y en general, peleas poco complicadas. Pero de la nada, el enfrentamiento con Dooku consiste de cuatro secciones, en las que el Lord Sith se comporta de manera súper agresiva, y donde uno tiene que jugar de manera extremadamente precisa (hasta diría que con reflejos de Jedi…) para poder sobrevivir. Dooku, al igual que muchos duelistas posteriores, es muy bueno bloqueando ataques, y cuando logra agarrarlo a uno, puede bajarle bastante vida. Lamentablemente, esta diferencia de dificultad entre los duelos y el gameplay normal se mantiene a lo largo del juego; es injusto, y francamente, no tiene mucho sentido.

Fuera de ellos, solo me llegué a frustrar con un par de enemigos regulares. Primero que nada, existe un tipo de enemigo, el Brute, el cual es más grande y puede defenderse de manera más eficiente. Y tiene dos variantes, que recuerde: el Jedi Brute y el Neimoidan Brute. Ninguno es particularmente difícil de vencer… pero el problema es que matarlos demora la vida entera. Cada vez que veía que uno o dos se acercaban, me armaba de paciencia, consciente de que la pelea iría a tomar un buen tiempo. Y en segundo lugar, están los guardias Neimoidianos de Mustafar, quienes a primera vista, no debería ser muy complicados de vencer. Y sí, son bastante débiles. El problema es que cuentan con varas eléctricas, las cuales incapacitan a Anakin por varios frames. Y si hay muchos de estos enemigos al mismo tiempo…. pues digamos que veremos a Anakin electrocutándose por bastante rato, lo cual puede llevar a muertes que se sienten bastante injustas. Estos enemigos son el máximo opuesto a la diversión, básicamente.

En lo que se refiere a la sensación de progresión, “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” cuenta con un sistema de experiencia y upgrades bastante similar a lo que uno encontraría en dos de mis juegos favoritos de la adolescencia: “El Señor de los Anillos: Las Dos Torres” y “El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey”. Cuando uno va peleando en cada nivel, si logra hacer combos seguidos sin ser atacado, va rellenando una barrita. Y mientras la barra se va llenando, los ataques y finishers que uno ejecuta van siendo calificados de forma escalonada, comenzado por Fair, seguido de Good e Impressive, y culminando con Masterful (barra llena). Dependiendo de la cantidad de ataques con dichas calificaciones que uno haga en cada nivel, va recibiendo una cantidad específica de puntos de experiencia. Y dichos puntos pueden ser utilizados para mejorar o los ataques de Anakin u Obi-Wan, o sus poderes de la Fuerza.

Algunos modos adicionales

Se trata, pues, de un sistema de mejoras bastante eficiente, el cual obliga al gamer a jugar de la manera más precisa posible, justamente para poder ir haciéndose más fuerte mientras va avanzando al juego. Esto puede resultar algo complicado, especialmente si se toman en cuenta los defectos mencionados líneas arriba en relación al gameplay, pero no es imposible. Al terminar las 17 misiones principales de la historia, tenía tanto a Anakin como Obi-Wan en nivel Jedi Master, con sus ataques y poderes mejorados a un 85%. Nada mal, considerando que tuve problemas con las primeras peleas de los primeros niveles.

Fuera de las misiones principales, una vez que uno termina el juego —el cual, desgraciadamente, es bastante corto; no me habré demorado más de cinco horas en llegar a la última misión—, “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” desbloquea cinco misiones adicionales. De estas, tres me llamaron la atención. En la primera, uno controla a Yoda (quien, al igual que en las películas, salta por todas partes como si se acabara de inyectar heroína) y tiene que pelear contra varias olas de clones de la República. En la segunda, uno controla a Darth Vader (¡¡!!!), en la escena del Episodio IV donde pelea contra un Obi-Wan viejo en la Estrella de la Muerte. Y en la tercera, uno forma parte de un final alternativo, en donde Anakin le gana a Obi-Wan en el duelo de Mustafar (¡¡¡¡!!!!), mata a Sheev, y se convierte en Emperador de la Galaxia. Este último nivel es el más intrigante, y el que me hizo más gracia, como una suerte de “¿qué hubiese pasado si….?”

Por último, “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” también cuenta con un modo multijugador y un modo cooperativo. El primero se concentra en los duelos; uno puede elegir de entre los dos personajes jugables del modo principal, y varios no jugables (desde Mace Windu, hasta Grevious, Cin Drallig, Darth Vader y Obi-Wan Viejo), para pelear con un amigo. Usa las mismas mecánicas que la Campaña, por lo que es entretenido… por un rato. Y el segundo, desgraciadamente, no involucra la Historia Principal; más bien, es algo así como un modo Challenge, en donde los dos jugadores tienen que acabar con varias olas de enemigos. Nada del otro mundo, para ser honesto.

Una buena opción para fanáticos

A nivel técnico, “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” es meramente cumplidor, para ser un juego del 2005 para PlayStation 2. Los modelos de los personajes se parecen bastante a sus contrapartes reales o digitales (Obi-Wan luce particularmente bien), pero algunos de los personajes secundarios parecen, más bien, sacados de un título para el Nintendo 64 (los Neimoidianos, en particular, tienen texturas de muy baja resolución en sus rostros). Las animaciones son muy fluidas, eso sí, y los movimientos de pelea de los personajes se ven tal cual lo que aparece en las películas, y las locaciones respetan mucho el look de las precuelas. La música consiste de extractos de las bandas sonoras de las dos primeras trilogías (así que prepárense a escuchar temas de El Imperio Contraataca o El ataque de los clones en los momentos menos apropiados), y las escenas de la película lucen extremadamente comprimidas. Estas últimas, por alguna razón, no utilizan la banda sonora del filme (¿estaban dispuestos a spoilear las escenas pero no la música…?). La presentación del juego es correcta; nada espectacular, pero tampoco terrible.

“Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith” no llega a ser parte de la lista de los mejores juegos basados en la saga de George Lucas, pero tampoco está del todo mal. De hecho, con todo y sus falencias, tiene el mejor sistema de batallas de sable láser que haya visto hasta la fecha… lo cual, en realidad, dicen más sobre los otros juegos que han salido con espadas de luz, que sobre este. En todo caso, se trata de una aceptable adaptación de la mejor de la precuelas; las gráficas son correctas, las animaciones son excelentes, las batallas son épicas, y las actuaciones de voz no están del todo mal (James Arnold Taylor como Obi-Wan es genial, como siempre). Sí, los encuentros con los Jefes son ridículamente difíciles, y sí, los controles y el sistema de batallas son defectuosos, pero en general, no la pasé mal con “Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith”. Estoy seguro que los fanáticos de la saga —como yo—, encontrarán mucho de valor en esta propuesta; especialmente aquellos que nunca la llegaron a jugar cuando salió a la venta hace más de catorce años.

6.5 Bueno

Lo positivo:

  • Buenas gráficas para la época
  • Incluye varios clips de la película
  • Interesante sistema de pelea
  • Buen diseño de niveles

Lo negativo:

  • Jefes injustamente difíciles
  • Algunos problemas con los controles
  • No cuenta bien la trama
  • Decepcionantes modos multijugador
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