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[Retro-Análisis] Dr. Muto (GameCube/PlayStation 2)

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Publicado: 28 de febrero del 2016

BANNER Dr Muto

Si hay algo en lo que me especializado a la hora de escribir para MásGamers, es en analizar o revisar juegos antiguos o poco conocidos. Después de todo, es más interesante hablar sobre un título que pocas personas han probado, que sobre un juego que todo el mundo conoce o se ha comprado. Hay más que decir, más que revelar, y quien sabe, quizás también logro que más gamers descubran pequeñas joyas que jamás hubiesen jugado si no fuese por mi artículo.

Pero quizás me estoy dando demasiado crédito; tampoco quiero sonar tan creído. Mi punto es que escribir sobre este tipo de juegos es algo que disfruto mucho, razón por la cual mi primer análisis de este año es sobre Dr Muto, un platformer que salió para la PlayStation 2 de Sony y el GameCube de Nintendo (consola para la cual tengo yo el juego) hace ya.. ¡13 años! Qué bestia.

Recuerdo que la primera vez que me enteré sobre este título fue cuando me compré mi GameCube, hace 14 años. La consola me vino en un bundle con el juego Spyhunter, de Midway, y su manual contenía un pequeño anuncio de Dr Muto. Dicha página no decía mucho sobre el juego—solo que era desarrollado por Midway, que era un platformer, y que saldría a la venta “pronto”. Ah, y por supuesto presentaba una imagen de su curioso protagonista, una suerte de científico loco muy parecido a los que hemos visto en incontables películas y series de televisión.

No sería hasta este 2016 que por fin tendría la oportunidad de probar el juego.

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Dr Muto no es una obra maestra, pero sí es un gran ejemplo de lo que se puede hacer con un platformer si es que se utiliza una gran imaginación. Nuestro personaje principal es deliciosamente diferente; no luce como el típico protagonista de un videojuego, y está totalmente loco. Los niveles por los que tiene que atravesar son muy originales, y los movimientos que utiliza son muy variados (y tienen poco que ver con los ataques de personajes como Banjo y Kazooie, o Jak y Daxter). Dr Muto me divirtió a sobremanera gracias a su innegable encanto, y gracias a lo original que se sentía a pesar de ser bastante familiar en lo que se refiere a gameplay.

Lo primero que cualquiera notaría sobre el juego es que el Dr Muto no se parece en nada a ningún otro personaje principal de platformer. No es un animal antropomórfico; no es adorable, pero tampoco es excesivamente viril, y no es una buena persona, necesariamente. Con su bata blanca, pelo alocado y actitud de geek, es un protagonista diferente y muy divertido.

¿En qué enredos se mete nuestro personaje? Bueno, la trama del juego no es nada del otro mundo, pero sirve como la perfecta excusa para meter al buen científico en situaciones enredadas y niveles creativos. Pues resulta que muto siempre fue un rechazado por la sociedad—desde niño, tenía pocos amigos y era abusado por sus compañeros. Y cuando decidió convertirse en un científico, sus experimentos no siempre resultaban ser exitosos. De hecho, su más reciente responsabilidad (encontrar una nueva fuente de energía para el mundo) resultó en una explosión gigante, la cual terminó por despedazar al planeta de Muto. Felizmente, si nuestro protagonista encuentra la suficiente cantidad de fuentes de energía, podrá recolectar todos esos pedazos y volver a armar su planeta.

Como protagonista, Muto es refrescante: amargado y no particularmente carismático. Pero Al, la inteligencia artificial que lo ayuda a lo largo de su aventura, es quien verdaderamente le otorga un sentido del humor a la historia. Sarcástico, divertido, y burlón, Al también ayuda al jugador con diferentes datos sobre los mundos en los que Muto se adentra, así como los diferentes elementos de gameplay que uno debe aprender. Pero sí, lo hace con sarcasmo (y el ocasional chiste “sucio”), por lo que nunca llega a saturar.

En lo que se refiere a gameplay, el juego no carece opciones. Muto puede dispararle a sus enemigos con su arma; puede paralizarlos; puede saltar, hacer un salto doble, y escalar. Sí, es bastante ágil para una persona de su edad. Pero lo más interesante es que se puede convertir en una serie de animales, desde ratas hasta gorilas y peces, lo cual hace que uno se pueda meter en zonas a las que no se puede acceder en forma humana, y conseguir diferentes upgrades o descubrir secretos.

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Transformarse en estos diferentes animales no requiere de demasiado esfuerzo (de hecho, solo es necesario apretar el botón Y en el control de GameCube), pero aumenta la calidad del gameplay de tal manera que la experiencia de jugar Dr Muto se convierte en algo mucho más profundo. ¡Es como si uno pudiese controlar a una decena de personajes diferentes! Además, estas transformaciones también sirven para derrotar enemigos o combatir a los jefes de los distintos niveles, por lo que el “chiste” del juego también está en encontrar la transformación correcta para cada situación determinada.

Por otro lado, Dr Muto también ofrece una amplia variedad de niveles. La mayoría son presentados como zonas 3D abiertas, pero también hay niveles 2D, y caminos múltiples que uno puede tomar para terminar los niveles de diferentes maneras. Lo interesante de Dr Muto es que, a diferencia de otros platformers más simplistas, no es lineal, por lo que uno se puede divertir explorando y descubriendo las diferentes áreas que el juego llega a ofrecer.

Como varios juegos de este tipo, el juego además contiene una suerte de hubworld: el laboratorio del buen doctor. Es ahí donde uno puede salvar el juego—cada nivel, además, también contiene unos contenedores donde se puede guardar, pero es imposible hacerlo cuando a uno le de la gana—, donde se pueden realizar las mejoras a las armas y los demás ítems, y donde comienza la aventura. Dr Muto no cansa al jugador con un tutorial demasiado extenso; el juego comienza con el buen Dr en su laboratorio, el cual de pronto se vuelve inestable, por lo que uno tiene que recolectar un número determinado de moléculas para que no vuele en mil pedazos. Es una secuencia breve, pero le muestra al jugador, de manera perfecta, la mayor parte de mecanismos que se irán volviendo muy importantes a lo largo del juego. 

Al igual que títulos como Banjo Kazooie, Dr Muto ofrece muchos ítems por coleccionar—desde las anteriormente mencionadas moléculas, hasta partes de armas que uno puede construir y corazones para aumentar la vida del personaje. Además, el buen doctor puede extraerle ADN a las diferentes criaturas que encuentra para desarrollar nuevas transformaciones—recuerdo, por ejemplo, que el primer enemigo al que le extraje ADN en el juego fue una suerte de cucaracha, y fue precisamente esa la primera transformación (fuera del ratón) que llegué a completar.

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Como todo juego antiguo, Dr Muto debe ser evaluado considerando la época en que fue lanzado. Habiendo dicho eso, el juego maneja gráficas bastante buenas (aunque, como deben imaginarse, no se ven del todo bien en un televisor moderno, al menos cuando se juega en un GameCube). El título está lleno de enemigos y criaturas muy variadas, las cuales han sido diseñadas de manera muy imaginativa y hasta graciosa. El mismo Doctor se ve muy bien—sus animaciones son fluidas, y sirven para darle personalidad. Las texturas son decentes, los niveles son presentados de manera colorida, el frame rate es consistente, y elementos como explosiones, fluidos y grupos grandes de enemigos se ven muy bien. No se trata del juego más impresionante de la historia a nivel visual, pero considerando la consola en que fue estrenado, no tengo queja alguna.

Por otra parte, la música es bastante pegajosa—no al nivel de lo que uno encontraría en un Ratchet y Clank o un Banjo Kazooie, pero no está nada mal. La actuación de voz es excelente—el Dr Muto tiene la voz gruñona que uno imaginaría en un personaje de este tipo, y la usa en todo tipo de situaciones, desde las batallas, hasta los cutscenes y los momentos en donde gana un nuevo power up o ítem. Cada sonido, desde los láseres hasta los ruidos que hacen los enemigos, se escuchan muy bien.

Dr Muto es un juego que pasó desapercibido cuando salió a la venta hace 13 años, y creo entender por qué. En dicha época, los platformers eran muy comunes (de hecho, desde la época del Nintendo 64 y el primer PlayStation), por lo que sacar uno más no era necesariamente una buena idea. El mercado estaba algo saturado, y un título con un protagonista poco conocido, de un desarrollador que no era famoso, necesariamente, por crear juegos de ese tipo, simplemente no iba a funcionar.

Pero esa no es razón para no probar Dr Muto, especialmente ahora que los platformers son menos comunes. Con su brillante dirección de arte, protagonista original, gameplay imaginativo, y buen sentido del humor, Dr Muto es un juego que no puedo dejar de recomendar. Sí, por momentos se siente muy parecido a otros juegos de similar corte, y sí, no se ve muy impresionante en comparación a títulos más modernos, pero se trata de un juego realmente divertido y memorable, y eso es lo que verdaderamente cuenta. Cómprenlo para PS2 o GameCube—se juega igual de bien en ambas plataformas, por lo que tengo entendido. Pero denle una oportunidad; estoy seguro que la pasarán muy bien.

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