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REVIEW

Prince of Persia (PS3) – Análisis

La última entrega de la franquicia hasta el momento.

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Publicado: 14 de julio del 2019

Plataforma: PS3 Publicado por Ubisoft Desarrollado por Ubisoft Montreal Lanzamiento: 02/12/2008

Jamás entenderé por qué Ubisoft abandonó las franquicias de “Prince of Persia” y “Splinter Cell”. Sí, sí, juegos como “Watch Dogs” o “Assassin’s Creed” probablemente generen más ingresos, pero considerando lo geniales y, más importante para ellos, populares que fueron los títulos protagonizados por el Príncipe y por Sam Fisher, respectivamente, creo que merecen mucho más que quedar en el olvido. De hecho, los juegos de “Prince of Persia” tienen todo un historial, habiéndose originado hace más de veinte años, habiendo pasado por toda suerte de plataformas, desde computadoras, hasta, por supuesto, consolas como la Super Nintendo, el PlayStation 2, la GameCube o el PlayStation 3. Es una saga con un legado enorme, el cual debería ser retomado. Ciertamente lo merece.

Es por todo eso que me animé a jugar la última versión que salió para consolas (¡hace más de 11 años!): “Prince of Persia” para la PlayStation 3. OK, OK, también lo hice porque he estado en unas mini vacaciones, y porque lo tenía pendiente desde hace algún tiempo, pero principalmente, porque nunca lo había jugado antes, y porque quería saber si, por alguna razón, este juego había sido lo suficientemente terrible como para haber acabado (espero temporalmente) con una franquicia entera. Después de todo, para haber dejado en pausa a una saga como “Prince of Persia”, me imagino que Ubisoft tendría que usar como chivo expiatorio a su último juego…. es lo que tendría más sentido, ¿no?

Pues resulta que “Prince of Persia” no es un mal juego. Ahora bien, tampoco se trata de una obra maestra, ni mucho menos, pero no es lo suficientemente malo como para echarle la culpa de que el príncipe no haya regresado a las consolas de videojuegos en más de once años. Sí, siendo estrictos, el protagonista del juego no es un príncipe (curioso, ¿no?); sí, el sistema de batalla es algo repetitivo, la dificultad algo baja, y la experiencia en general ligeramente repetitiva y frecuentemente frustrante, pero a la vez, se trata de un título visualmente espectacular —especialmente para su época— y entretenido, el cual logra respirar la misma atmósfera que sus predecesores, sin sentirse como un calco o como “más de lo mismo”. En pocas palabras: “Prince of Persia” es un buen juego de aventuras y plataformas, el cual, sin llegar a reinventar la rueda, le da un respiro de aire fresco a la saga.

Exploración lineal

El trasfondo de la historia es interesante, pero la trama en sí no es nada del otro mundo. De hecho, a pesar de tener un comienzo bastante enérgico, llega a ser algo previsible (a excepción del final, el cual no pienso revelar en este texto, por si acaso). Al comenzar “Prince of Persia”, vemos como el “príncipe” del título (porque no lo es, realmente) se encuentra con la eternamente descalza Elika, una princesa que está escapando de los guardias de su padre, el Rey en Duelo. Resulta que la tierra que él gobierna ha sido invadida por un poder que la está corrompiendo poco a poco, todo debido a que un dios maligno, Ahriman, está tratando de escapar de su prisión en un templo sagrado, en el interior de un árbol gigante.

Es así que, dispuesto a ayudar a la princesa, nuestro protagonista se involucra en una guerra sagrada: para poder evitar que Ahriman retorne por completo e inunde el mundo en una oscuridad eterna, deben visitar varias zonas y purificarlas con la ayuda de los poderes de Elika. Es así que el jugador tiene un mundo relativamente abierto, conectado por caminos y rodeando la zona del Templo, en el que uno va, poco a poco, desbloqueando nuevas áreas para explorar. La idea es que en cada zona, uno utilice unas placas sagradas, llegue a las Tierras Fertiles, las purifique, y vuelva a explorar el área para encontrar Semillas de Luz, las cuales ayudan a potenciar el poder de Elika, y le permiten a uno desbloquear más zonas.

Se trata, pues, de un proceso de exploración algo lineal, el cual sin embargo funciona…. hasta cierto punto. “Prince of Persia” es un juego de mundo relativamente abierto, ya que uno puede ir a todas las zonas desde el área del Templo de manera libre, sin pantallas de carga ni nada por el estilo, pero fuera de algunos caminos alternativos, cada área es bastante lineal, ya que no ofrecen espacios abiertos llenos de secretos y lugares inesperados. De hecho, cada zona está hecha de pasajes y acantilados y lugares de donde colgarse y saltar —es un poco claustrofóbico, pero a la vez, muy respetuoso del espíritu de la franquicia, y por ende, no carece de una identidad y un estilo muy propios.

Harto parkour

Al ser un juego de “Prince of Persia”, pues, uno se pasará la mayor parte del tiempo yendo de objetivo en objetivo, saltando de plataforma en plataforma, escalando paredes, colgándose de bordes, deslizándose por rampas, y mucho más. El protagonista del juego es, posiblemente, el príncipe más acróbata de cualquiera de las entregas que haya jugado — no solo puede colgarse de cualquier palo o borde sin mayores problemas, si no que también puede escalar largas distancias con ayuda de aros convenientemente puestos, o hasta caminar, brevemente, por los techos. A decir verdad, es bastante espectacular, y felizmente, se controla bastante bien.

De hecho, fuera de algunos momentos frustrantes en los que el juego se ponía bien específico sobre la posición en la que tenía que estar para llegar de un lugar a otro, no tuve mayores problemas durante las secciones de exploración y parkour de “Prince of Persia”. Son lo que le dan su propia identidad al juego, y están bien hechas. El problema, en todo caso, es que luego de algunas horas de juego, dichos momentos se pueden tornar algo repetitivos y previsibles —llega un momento en el que uno se da cuenta que el juego simplemente no incluirá mayores innovaciones en lo que se refiere a gameplay, por lo que uno sabe que en las nuevas áreas, todo lo que tendrá que hacer será avanzar, saltar, escalar, colgarse, volver a saltar, deslizarse, y todo otra vez. No es aburrido… pero me hubiera gustado algo más de variedad.

No ayuda, además, el que el juego no incluya ningún sistema de upgrades, o algo que simplemente dé una mayor sensación de progresión. Uno comienza el juego con todas las habilidades con las que el protagonista contará, y nunca llega a descubrir nuevos movimientos, ni a conseguir nuevos ítems o armas. Lo único que se va introduciendo poco a poco, mientras uno va desbloqueando nuevas áreas en el templo, son placas nuevas, las cuales se van encontrando en cada nivel. Desgraciadamente, el uso de las placas depende de su presencia en determinados lugares, y en realidad, fuera de la placa amarilla, que le permite a uno volar temporalmente —con controles francamente terribles—, se parecen mucho las unas a las otras. Digo, cuando desbloqueé la place roja al final, y descubrí que todo lo que hacía era teletransportarme a otras placas rojas…. me sentí bastante decepcionado.

Elika se roba el juego

No obstante, no he hablado de uno de los aspectos más originales y francamente entretenidos de “Prince of Persia”: la presencia de Elika como compañera del príncipe. No se trata, pues, de la típica compañía controlada por la computadora, a la que hay que estar cuidando, o que no sirve mucho durante la aventura. Todo lo contrario. Hasta cierto punto, Elika representa una de las características más controvertidas del juego: uno no puede morir. Simplemente no hay pantalla de game over. Cada vez que uno se cae, o es atacado demasiadas veces por un enemigo, Elika salva al príncipe, y en el primer caso, lo devuelve a la última plataforma en la que estuvo parado. Y lo mejor es que puede hacer esto ilimitadas veces. Elika es, por lejos, una de las compañeras más útiles que jamás haya visto en un videojuego, y afortunadamente, la inteligencia artificial utilizada para el personaje es sólida; nunca se interpone en el camino del príncipe, ni se siente inútil o fastidiosa.

Lo cual me lleva, por supuesto, al aspecto que más me frustró y decepcionó de “Prince of Persia”: el combate. Hay dos situaciones de combate, básicamente: cuando uno se encuentra con enemigos en medio de un nivel sin purificar (dichos encuentros son evitables, curiosamente), y los jefes que uno se encuentra, ya sea cuando llega a una Tierra Fértil, o cuando pasa por una Puerta Negra para acabar con ellos de una vez por todas. Nuevamente, uno no puede morir, pero si llega a ser revivido por Elika luego de algunos golpes, lo más probable es que el enemigo o jefe recupere bastante vida, por lo que recomiendo tener cuidado. Pero ese es precisamente el problema: el sistema de combate en “Prince of Persia” depende demasiado de la defensa (hay que estar bloqueando ataques casi constantemente con el botón R2), y cuando se trata de atacar, es increíblemente monótono.

Los combates aburren

Básicamente, uno puede usar el botón Cuadrado para atacar con la espada (estos casi siempre son bloqueados, a menos que el enemigo se encuentre en una pose específica), el Círculo para agarrarlo y comenzar un combo (esto es particularmente efectivo con los enemigos más débiles), el Equis para un ataque acrobático, y el Triángulo para que Elika ayude. Suena variado… pero no lo es. TODAS las batallas se juegan igual, todas tienen el MISMO ritmo, y en todas uno termina usando las mismas tácticas. Es aburridísimo. Y el hecho de que, además, involucren quick time events (porque obviamente) es una fuente de frustración, porque los prompts frecuentemente no me funcionaban, ignorando mi input del botón correcto a pesar de que lo presioné inmediatamente (y encima, muchas veces, cuando apretaba Triángulo para que Elika me ayude, me decía que no podía porque estaba muy lejos… ¡a pesar de que estábamos a medio metro del enemigo!) Todo eso, junto a la falta de variedad de enemigos (básicamente, hay UN tipo de enemigo regular, 4 jefes, y 2 jefes finales) convierte a las batallas en un ejercicio de monotonía y frustración. No sé a quién se le ocurrió que este sistema era divertido; solo espero que haya podido reflexionar un poco sobre sus decisiones en la vida.

Felizmente, el foco de “Prince of Persia” no está en las batallas, si no más bien en las secciones acrobáticas y de ligera exploración, y fuera de algunos de los defectos anteriormente mencionados, es ahí donde el juego brilla. Sí, es cierto que no hay mucha motivación para que el jugador, por ejemplo, se anime a recolectar TODAS las semillas de luz (son 1001 en total, pero yo me pasé el juego con menos de 700), y sí, también es cierto que hay quizá demasiado backtracking para mi gusto, pero es en estos momentos en donde “Prince of Persia” se siente como una verdadera entrega de la franquicia, llena de momentos de espectacularidad visual, y mucha diversión.

Por otro lado, puede que la historia no sea nada del otro mundo, pero la caracterización de los dos protagonistas está muy bien; de hecho, ayudan a darle mucha actitud y personalidad al juego. El príncipe, por ejemplo, es desarrollado como un joven valiente pero arrogante, bromista y algo dejado, pero ciertamente de buen corazón. La manera en que se va encariñando con Elika es francamente adorable, y sus interacciones varían entre románticas y graciosas, todo gracias a los divertidos diálogos que comparten. Además, la actuación de voz del popular Nolan North ayuda a que se escuche como alguien seguro de sí mismo, pero nunca creído. Y Elika es presentada como una chica poderosa, muy preocupada por su reino y por su padre, soñadora pero a la vez realista y consciente de la situación en la que está involucrada. Es un gran personaje del que me hubiera gustado ver más (y ahora que sabemos que no habrán secuelas, no puedo evitar sentirme triste).

¡Queremos de vuelta al Príncipe!

A nivel técnico, “Prince of Persia” está bastante bien, especialmente considerando que salió a la venta en el año 2008 para la PlayStation 3. Las gráficas son de muy buena calidad, haciendo de un estilo tipo cel shaded que le permite a los personajes resaltar de entre los fondos. Las áreas se ven suficientemente lúgubres cuando están corruptas, pero hacen un gran uso de colores vivos y panoramas espectaculares una vez que han sido purificadas. Las animaciones son fluidas y carecen de trabas —especialmente cuando un juega las secciones acrobáticas—, y el performance general del juego no tiene fallas (curiosamente, el único lag con el que me encontré sucedió durante la última escena del juego). Ah, y cómo olvidarme de la banda sonora —es bellísima y memorable, pero desgraciadamente, no es utilizada con mucha frecuencia. De hecho, “Prince of Persia” contiene demasiados momentos sin música para mi gusto.

Mucho se ha escrito sobre el desenlace de “Prince of Persia” (no, no lo spoilearé a detalle). Sí, es anticlimático y hasta un poco deprimente, y sí, se podría argumentar que deshace todo por lo que uno trabajó durante el juego… pero a la vez, creo que tiene algo de sentido a nivel de caracterización. No obstante, me apena el que Ubisoft haya sacado un “verdadero” final, llamado Epílogo, como DLC (con un costo de 10 dólares —realmente, una práctica nefasta), pero me apena incluso más el que ya no pueda descargarlo. Supongo que tendré que ver el segundo final del juego en YouTube, no más. Eso no hubiera pasado si es que el Epílogo hubiera venido con el juego entero en el disco, como debería ser….

En todo caso, a pesar de que “Prince of Persia” tiene algunos defectos notables, no puedo decir que se trate de un mal juego. Visualmente es bastante espectacular —colorido y bien animado; los personajes son carismáticos y están bien actuados, los controles responden sin mayores problemas —al menos fuera de los quick time events—, y las secciones de platforming y ligera exploración son extremadamente divertidas. Sí, hubiese querido que tenga un poco más de variedad y que el sistema de combate esté mucho mejor desarrollado, pero con todo y esas frustraciones, “Prince of Persia” igual termina siendo una digna secuela (¿o reboot?) de la franquicia. Es una pena que nunca vayamos a ver una verdadera secuela de este juego —con algunas mejoras, hubiera podido terminar siendo una de las mejores entregas de la saga. Habrá que seguir soñando, no más.

7 Bueno

Lo positivo:

  • Excelentes gráficas
  • Controles responden muy bien
  • Divertidas secciones de platforming
  • Protagonistas memorables

Lo negativo:

  • Aburrido sistema de batalla
  • Un poco repetitivo
  • No motiva completarlo al 100%
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